15-01-2013

ADAPTACION AL CAMBIO

No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”

Charles Darwin

El poder de supervivencia del individuo está íntimamente ligado con la capacidad de resolver los problemas, tomar decisiones, afrontar obstáculos y sobre todo aprender de los errores. Todo ello, se complementa con la capacidad de observación, análisis, imaginación y creatividad, que necesariamente debemos aportar para hacer frente con eficiencia a los desafíos que la vida nos presenta.

Estas mismas habilidades pueden aplicársele a las empresas y, en particular, al sector del automóvil. El entorno ha cambiado mucho en las últimas décadas y han presentado retos constantes a los que las industrias han sabido hacer frente.
El sector del automóvil es un buen ejemplo de ello. Ha sabido adaptarse a las nuevas exigencias, derivadas del desarrollo creciente de la “conciencia social”. No cabe ninguna duda de que la industria está abordando con éxito las exigentes normativas medioambientales y de seguridad vial que se le han impuesto desde la UE y que en muchos casos son contradictorias y, por lo tanto, más difícilmente alcanzables. Pero como consecuencia de ello, se han realizado enormes inversiones para el desarrollo tecnológico que han dado lugar a unos vehículos que, medioambientalmente, nada tienen que ver con aquellos que se fabricaban hace relativamente poco, tan sólo diez años.

Visto desde el plano comercial los retos también están siendo máximos; intensa competencia entre marcas, gran diversificación de producto para hacer frente a las mayores exigencias de los consumidores, y un área geográfica, la europea, con un mercado en descenso. En este sentido, también está demostrando su adaptabilidad al generar, desde hace años, cambios interesantes en el entramado empresarial que permite y favorece las colaboraciones entre las distintas marcas, buscando sinergias y reducción de costes.

Pero lo más significativo, es cómo se está adaptando la industria del automóvil española a este mundo cambiante y claramente hostil. No sólo está lidiando con un mercado español bajo mínimos, en peor situación que el resto de Europa, sino que está consiguiendo superar el gran reto del desarrollo de la industria en Europa del Este y del denominado “efecto sede” con el que las fábricas españolas, por su condición de filiales, no cuentan. En concreto, los menores costes que soportan los países del este y, en particular, los bajos costes salariales suponen una competencia feroz a la industria española, para la que los más pesimistas auguraban una deslocalización sin remedio. Sin embargo, ha demostrado una capacidad de adaptación sin precedentes y probablemente única en la historia de la industria en España. La gran experiencia consolidada y el respaldo de una industria de componentes puntera han sido sin duda dos elementos clave, pero sobretodo cabe destacar la gran capacidad para conseguir la flexibilización del trabajo lo que está permitiendo adaptar la producción a la escasa demanda con las menores consecuencia posibles para el empleo y, todo ello, en un entorno de gran entendimiento y paz social. No en vano empiezan a mirarnos con envidia desde otros países.

La industria del automóvil español es fuerte y tiene un gran recorrido por delante. Vale como indicador las inversiones previstas en España y recientemente anunciadas por varias empresas. Esto garantiza riqueza y crecimiento para nuestro país. Aquellos que, con inteligencia y esfuerzo, se adaptan a las nuevas situaciones tienen futuro.

Publicado por Aránzazu Mur

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