16-11-2012

La libertad y el automóvil

La historia de la humanidad es un proceso dificil, irregular y acelerado de conquista de la libertad en sus muchas y variadas formas: en el órden político, económico y social.

La aparición del automóvil trajo consigo, en cierto modo, una nueva dimensión de la libertad: la capacidad para desplazarse por el espacio de forma individual e independiente. Es la misma y maravillosa sensación que, muchos años después, siguen experimentando los jóvenes cuando, por primera vez, se sientan al volante de un coche. Todos los conductores sabemos que, tras vivir esa primera experiencia, nos sentimos dueños de un nuevo derecho al que no estamos dispuestos a renunciar: el derecho a la movilidad individual que nos proporciona el automóvil.

El automóvil se ha convertido en un hábito social que ha transformado nuestras vidas. Nos ha traído una nueva sensación de libertad que nos permite decidir en cualquier momento a donde ir, ya sea a nuestro lugar de trabajo o de recreo, a visitar a nuestra familia o amigos, ya sea para emprender una aventura o incluso una nueva vida lejos de la actual. El “sueño americano”, tantas veces representado en el cine, sería impensable sin un compañero como el automóvil que hace posible buscar siempre una nueva oportunidad unos cientos de kilómetros más allá.

Se estima que a pesar del incremento de otros modos de locomoción, más del 80% del transporte humano seguirá realizándose en coche, por razones de flexibilidad, rapidez, eficacia y coste.

Por ello, también todo lo que facilite el disfrute de esa forma de libertad que proporciona el automóvil resulta extraordinariamente popular entre la ciudadanía. Es mucho lo que nuestro país ha avanzado en el terreno de las infraestructuras viarias pero es mucho también lo que queda por hacer. Igualmente, estamos aún muy lejos de alcanzar los niveles de seguridad del tráfico a los que debemos aspirar. Por último, la fiscalidad que soportan los españoles a la hora de adquirir un coche es a todas luces excesiva y constituye una cortapisa al ejercicio de ese derecho, que afecta de manera especial a los menos favorecidos económicamente, siendo, por tanto, socialmente regresiva.


Gracias a los grandes esfuerzos de los fabricantes, los coches son cada vez más seguros, más cómodos, más ecológicos y más avanzados técnicamente. Pero nada puede dignificar más al automóvil y a las innumerables personas que trabajan para hacerlo posible que identificarlo con la libertad, Porque cuando alguien compra un coche no está adquiriendo mil kilos de acero, plástico y otros materiales sino una nueva forma de disfrutar de la vida con independencia, sentido de la aventura y, sobre todo con libertad.

Publicado por María de Marco

Blog ANFAC

 

Búsqueda por fecha

 

 

 

 

 

 

 

www.flickr.com

 

 

 

© 2012 Anfac • Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones